En uno de nuestros devenires turísticos veraniegos, concretamente en el último, justo antes de llegar a casa por fin y gritar aquello de “De aquí no me mueven ni los geooos“ mientras caes sobre el sofá como si te hubieras soltado de la pértiga y tomas inmediata posesión del mando a distancia, algo horrible sucedió.
Abandonamos el hotel con vistas, haciendo exhaustivo recuento de hijas, maletas y chupetes, pero nos olvidamos de pedir a todos los muñecos, en sus versiones de felpa y goma, que manifestaran su presencia entre nosotros numerándose a gritos. Enquehora. Al llegar a casa comprobamos con estupor que Winnie The Pooh no venía con nosotros.
Despacito, como el que busca desactivar una bomba, y procurando que el pánico no hiciera mella en nuestros músculos faciales, revisamos maleta por maleta, las doscientas del tirón, sin éxito alguno. Allí estaban Elena - con sus shorts excesivos y su bicicleta con cesta - la panda de enanos mineros, el nenuco grande, el nenuco mediano, el nenuco pequeño, pero ni rastro de ese oso tiñoso y despeluchado sin el que Lamayor es incapaz de dormir desde que cumplió el año.
… Y de repente llegó la noche con su fea costumbre de mandarnos a todos a la cama… “Mami, chupete, mantita y pú que hay que dormir” Tomayá - me exclamé a mí misma con decisión. Todos los días hay que tirar de cloroformo para llevarla a la cama y hoy lo pide voluntariamente y sin coacción.
“Cariño, Pooh ha decidido quedarse un par de días más en la playa, pero como no le hemos dejado mucho dinero, seguro que pronto vuelve”
Nosotros, partidarios siempre de no mentir jamás a Lasniñas, caímos en las garras del engaño más vil por temor a oír llantos y más llantos hasta altas horas de la madrugada. Tenemos recias convicciones, cierto, pero también mucho sueño acumulado.
Una vez superada la prueba de la primera noche, pasé días llamando a familiares, amigos, hoteles, puestos de socorro, hospitales y casas de acogida por si alguien había visto a Pooh y tenía a bien devolvérnoslo de forma voluntaria. Incluso reservé algún dinerito de la compra diaria para un más que improbable pago de rescate, pero nadie llamó.
Las noches siguientes resultaron auténticas pruebas de fuego. Después de trece cuentos, seis canciones y cuatro adivinanzas conseguíamos que Lamayor aceptara dormir sin berrinche de por medio. En el mismo instante en que veíamos cómo sus ojos se entornaban lo más mínimo, salíamos de la habitación haciendo el moonwalker, sigilosos como cacos, hasta que una pregunta nos paraba bajo el dintel “Mami, papi, ¿anone está hoy pú?"
Como esto de mentir es un negro pozo sin fondo que te succiona por la cabeza y te deja los pies colgando, cada día nos vemos obligados a superar nuestra propia mentira haciendo al joven Pooh protagonista de las más descabelladas aventuras. Desde el pasado 1 de septiembre el dichoso oso ha sido piloto de cazas, banderillero, pintor de nubes, cowboy, adiestrador de guacamayos, cantante de tangos, mariscador, jugador del Racing …vamos que si un día llama al timbre y le veo aparecer con los ojos llenos de experiencias y las maletas llenas de pegatinas no me iba a extrañar lo más mínimo, tal es mi convicción de que nos ha abandonado por una vida mejor.
No es la opción más chupi, lo sé… ¿Pero quien no se ha creído alguna vez alguna de sus propias mentiras para ser feliz? ...¿Eh?
lunes, 27 de septiembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Este blog es demasiado, he entrado por recomendación y ahora no puedo parar de leer entradas!! y tengo que irme a dormir!!!!
ResponderEliminarEnhorabuena por tener tanto arte en contar anecdotas de una vida normal!( no ;)
Fantático!!!!
ResponderEliminarReal como la vida misma, pero contadas con una gracias y pofusión de anécdotas, que nos parece estar viviendo la historia personalmente.
Me ha encantado.
Un besito
Jejejeje .... Como la cosa siga así, vas a acabar con una historia nueva dentro de la historia que ya tienes en marcha: las aventuras y desventuras de Pú.
ResponderEliminarLos niños y sus muñecos fetiche .... ¡Ánimo y a seguir imaginando aventuras para Pú!
Gracias señoras! Me encanta que os guste! Yo sigo dándole a la tecla...a ver qué sale!
ResponderEliminarbeso!